Las notas

Parece que fue ayer cuando estaba yo en casa, viendo la tele, nervioso y pensando “¿por qué he llegado esto?”. En esos momentos es cuando te venían a la cabeza cada minuto de esos que has perdido, cada luegomepongoylohago, cada semana, cada tarde. Imagino que sabréis de que estamos hablando, correcto, el día de las notas. Puede que no hayas pensado en eso, puede que no, puede tu mente se haya ido a otra situación en la que te acuerdas del tiempo perdido, en que piensas que podías haber aprovechado más cada minuto…las entregas de proyecto.

Normalmente hay una pregunta recurrente en todas las entrevistas de trabajo, esa pregunta es a todas luces una pregunta para calibrar un aspecto de ti que interesa muchísimo en un proyecto y empresa, tu capacidad de aguante. Se suele abordar el tema preguntando sobre si estarías dispuesto a hacer esfuerzos o soportar picos de trabajo, lo que viene a ser si estás dispuesto a echar horas “by the face” para llegar a entregas y cumplir plazos. Ante esta tesitura, normalmente se suele contestar que sí, que un pico de trabajo de una semana o dos es asumible, más no. Más que nada, hay que explicar, que la normalidad de echar horas de más no se puede llamar pico de trabajo, sino explotación.

“Nos van a cortar el cuello”, “El proyecto se va al carajo”, “Nos van a sacar a patadas de aquí”, son ejemplos de cómo comunicar al personal que no da tiempo a llegar a la entrega. A día de hoy no he visto a nadie colgado del puente de la M30 con un cartel que ponga “No cumplieron el plazo de entrega”, sí que es cierto que al no cumplir un plazo puede haber consecuencias, pero por favor, si quieres tener un equipo implicado y motivado, quizás hay que hablar más que asustar. Que sí, que la mierda siempre cae para abajo, pero si eres un buen gestor, debes ser capaz de filtrar esa mierda, nunca interesa tener al equipo cabreado, nunca.

Estamos ya en situación, ahora ya no se baja a por café ni se echan tantos pitis, estamos en ese momento en que, cuando hablas con los compis la frase es “ni de coña llegamos”. Las consecuencias las abordaremos más tarde, quisiera hacer una breve parada en los motivos. Creo que pensar que en el 95% de los casos la culpa no es de los desarrolladores no es descabellado, es más, puede que nos quedemos cortos. Sería lógico pensar que las personas que van a picar el proyecto tienen las ideas claras, o aproximadas de cuánto tiempo lleva hacer algo, y digo que sería lógico porque no siempre se considera así, no siempre se pregunta el coste, y con ello tenemos nuestra primera causa, el vender-humo. Si a cualquiera nos preguntan cuánto se tarda en hacer el tapiz de La pesca milagrosa, uno de los arazzi di Raffaello ,lo más normal sería pensar que mucho, que no tenemos ni pajolera idea y que preguntaremos. No tenemos ni idea de vender, esto se soluciona con un: “bueno, esto en 2 meses haciendo un esfuerzo se hace”, luego apareces delante del equipo como “chicos, hay que hacer un esfuerzo, el cliente blablabla, porque blablabla infojobs blablabla hay que salir de aquí blablabla, lo va a hacer este con los huevos…blablabla”, no es exactamente lo que nos han dicho, pero sí lo que hemos escuchado.

Una segunda causa es el famoso Yaquestamos, esa palabra fea y mal sonada puede hacer más daño que windows vista (oh vaya que topicazo). Los que hemos estado en alguna demo sabemos que es esto, llega casi sin avisar, de puntillas, sigiloso…”Oye, ya que estamos, ¿no puede ir este campo en rosa chicle?” Rápidamente en tu cabeza piensas que sólo es cambiar el color, que son 5 minutos…contestas que sí, la cagas. No sólo es cambiar el color, hay que actualizar documentos, desplegar…más de 5 minutos. Ahora multiplica ese Yaquestamos por 30 detalles a cambiar y no cambies la fecha de entrega, ya llorarás más adelante. Si pensáis que esos pequeños cambios harán más comprensible que lleguemos más tarde a las entregas, es que sois más ingenuos que el qué pensó que usaríamos bien los sobrecillos de azúcar. Como recomendación os diría que hay una solución a esto, un salvavidas que poder tirar a la cara a quien os exija cuentas por los Yaquestamos, además que quita las ganas de que os los pidan, se llama Documento de cambio de alcance. Cada cambio se anota, se estima y se aprueba, así veréis como dormiréis más tranquilos.

Sin duda habrá más motivos, pero para hacer esto más entretenido, podríais comentar y hacernos llegar vuestros motivos más TOP, seguro que hay de todo.

Una vez hemos visto las causas, viene lo más sexy, las consecuencias. Normalmente ante inclemencias propias de la profesión, tales como las descritas en párrafos anteriores, suele haber un cambio, tanto a nivel personal como ambiental. Hemos llegado a ver como equipos que trabajaban de manera espectacular, eran arrasados por las dudas, las tensiones y la falta de empatía desde varios ámbitos. No decimos desde aquí que todo el trabajo sea un camino de rosas, pero se suele saber de dónde viene la peste a mierda, de ahí que no siempre se suela reaccionar igual.

Otra consecuencia clásica es la generación de desconfianza. Cuando te han pedido un esfuerzo, te han pedido que pienses por la empresa, te han hecho dejar de lado tu vida personal en beneficio de una empresa…normalmente accedes, es así, no vayamos de chulitos que todos hemos pasado por ahí. Y digo que todos hemos pasado por ahí porque se suele oler la inocencia, y amigos, ese olor les encanta a ciertos perfiles y atacan como los tiburones al USS Indianapolis. Lo que suele pasar es que después de que nos cueste: amigos, parejas y hasta salud, ves cómo te dejan más tirado que una colilla de lucky strike cuando finaliza el esfuerzo, y claro, te encabronas. Y cuando sueles acumular algún que otra tirada de colilla, sueles perder transigencia, con razón.

Sin más os dejo pensando sobre qué es eso del USS Indianapolis y nos vemos ¿pronto? espero que si. Y recordad, si estáis leyendo esto a más de las 19:00 en la oficina es que apestáis a colilla.

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